Basterra destacó que el PAIPPA posibilitó a las familias rurales “realizarse en el lugar donde eligieron vivir y producir”

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Luis Eugenio Basterra, participó como orador del acto por el 25° aniversario del Instituto Provincial de Acción Integral al Pequeño Productor Agropecuario (PAIPPA) llevado a cabo este miércoles al mediodía en la localidad de General Belgrano.

Al tomar la palabra, realizó un recorrido histórico de dicha institución, recuperó el discurso mítico del gobernador Gildo Insfrán, en el año 96, cuando anunció su creación; y recordó que “nos habló con criterio doctrinario del mundo que estaba aconteciendo en los 90”.

“Era el momento del neoliberalismo en el cual el factor que movilizaba a una sociedad era la renta del capital. Y en ese momento, percibido como anacrónico, como imposible de pensar, nos propuso que sean el hombre y la mujer formoseña los sujetos de la acción política en todos los campos y particularmente en la producción agropecuaria”, sostuvo.

Basterra consideró que en esa época el productor debía “ser sostenido” mientras sus hijos “iban abandonando el campo”, por lo que la producción agropecuaria “tenía que tener una dimensión de escala, ser eficiente desde el punto de vista del capital”.

“El gobernador nos dijo unidos, organizados y solidarios tenemos que preservar el sentido de la producción con productores, con la realización de las familias en el lugar donde eligieron vivir y producir; y emergió, por primera vez, el concepto ya no sólo de equidad social sino también de equidad territorial, algo que fue característica central del Modelo Formoseño”, manifestó.

En esa línea, el funcionario reconoció que “era un gran desafío en ese momento”, porque el sistema actual “había hecho que nuestros productores no pudieran sostener sus familias”. Fue así que nació el concepto de asistencia, “al cual nosotros no le tenemos ningún prurito, pero estaba la visión estratégica inserta en el discurso de nuestro gobernador porque pretendía y pretende la libertad del hombre y la mujer, que no seamos dependientes de nadie salvo de nuestra relación con nuestra propia sociedad”.

“Nos planteaba que teníamos que hacer una asistencia alimentaria, pero mientras tanto comenzaba a transitarse el camino de la infraestructura, la concreta pavimentación de la ruta N°86”, enumeró; y aseveró: “Muy pocos tenían la posibilidad de imaginarse lo que iba a venir los años posteriores”.

“Esa visión de la infraestructura como forma de articular el territorio formoseño, de incluir a cada formoseño dentro de nuestra cultura y las posibilidades de ser productores y de vivir haciendo lo que ellos quieren y generando la producción necesaria para alimentar al resto de nuestros congéneres”, reflexionó.

Es así, según Basterra, que el Modelo se profundizó paulatinamente, atravesó las crisis de los años 2001 y 2002 y las ferias paipperas fueron las que “alimentaron a nuestras sociedades en las ciudades”. Luego, el proyecto continuó acompañado por un gobierno nacional que tenía “identidad absoluta con el pensamiento de nuestro gobernador y comenzó a florecer en toda su magnitud el Modelo Formoseño”.

“Aparecieron las redes eléctricas, aparecieron los caminos, se profundizó la gestión de los recursos hídricos, las escuelas aparecían por todo el territorio, los centros de salud, la estructura de complejidad creciente, porque estábamos construyendo una genuina comunidad organizada”, aseguró.

En ese sentido, el ministro argumentó que la esencia de ello estuvo en el concepto de “solidaridad, de recuperar la identidad de los formoseños”, para poder desarrollarse con esa visión de futuro; y, resaltó que, estuvo tan planificada esa visión que no sólo pensaba en la infraestructura consolidada: las rutas, la energía, sino que fue “hacia la formación de esos jóvenes para ser genuinamente libres”.

“Nos planteaba que la educación es el nuevo rostro de la justicia social y qué mejor evidencia que lo que hemos tenido hoy en este lugar, donde vimos un productor del extremo oeste, una productora de por acá cerca, una joven ingeniera de Laguna Blanca, todos nacidos del Modelo Formoseño y del PAIPPA”, sentenció.

Por otro lado, Basterra reconoció que este Modelo, muchas veces, “no es comprensible a nivel nacional” y, muchas otras, “es tan comprensible que por eso es denostado”, porque justamente “prima por sobre todas las cosas el bien común, la posibilidad de que cada formoseño y formoseña se desarrolle en el lugar donde eligió vivir y producir”.

“Cuántos programas en Argentina han sido elevados a la categoría de instituto con rango ministerial, cuántos han durado 25 años, cuántos pueden mostrar los resultados efectivos, concretos, no sólo de sostener a la población rural en el campo, sino que los jóvenes vean que el campo también es una aspiración de progreso y futuro y que es posible independientemente de las condiciones en las cuales uno está en ese momento”, se preguntó.

Y respondió: “Hoy nosotros orgullosamente podemos decir que tenemos tres escuelas agrotécnicas, el Instituto Universitario Formoseño, nuestro CEDEVA, gracias a la gestión de nuestro gobierno se hizo el INTA Ingeniero Juárez y el IPAF NEA, intervenimos en la UNAF para orientar determinadas carreras a profundizar, hemos desarrollado el área de la ciencia y la tecnología y esto lo que nos permite es estar en la vanguardia del desarrollo, nos permite imaginarnos que cada formoseño y formoseña puede elegir qué hacer”.

Asimismo, el titular de Agricultura remarcó que “el campo hoy es una elección” y la oportunidad que tiene una familia “que asume el compromiso de trabajar la tierra, que es el origen que es la forma de sentirse parte de una sociedad”.

“Sin duda nuestro norte está en que estos lineamientos sean los que atraviesen a la gestión de la función nacional, es inclusiva, no significa que la coexistencia de los sistemas no sea factible, lo que no puede ser es que el desarrollo de las grandes producciones haga desaparecer y excluyan a nuestros pequeños y medianos productores”, enfatizó.

Y siguió: “Para eso tiene que haber gestión política y una visión doctrinaria y el PAIPPA es justamente eso, una visión doctrinaria que significa priorizar el concepto de equidad como lo planteó 25 años atrás el gobernador, darle al que más necesita la oportunidad de que pueda, con su esfuerzo, trabajo, compromiso, aspirar a desarrollarse”.

En otro orden, Basterra agradeció a todas las mujeres y hombres que trabajan el campo formoseño y que posibilitaron que “no se interrumpa la asistencia alimentaria en pandemia”, a la vez que les aseguró que “ese compromiso es absolutamente reconocido” por cada formoseño urbano.

“Ese compromiso que tomó el Plan Nutrir de proveer alimento a más de 17 mil familias que requieren ese acompañamiento, que nos ha dado el programa de Soberanía Alimentaria que articula la gestión pública y privada para que haya esfuerzo común, compartido, para que los alimentos lleguen a valores accesibles”, fundamentó.

Por último, precisó que este tipo de políticas “es acción del Estado” y que de ello debe apropiarse el pueblo argentino, “para que podamos resolver la pandemia que nos dejó Mauricio Macri: un terrible endeudamiento; y la pandemia que nos atravesó”.

“Las dos cosas las asumimos, ahora es la construcción de lo que se destruyó, el momento de recuperar ese ánimo, esa energía, porque este es el proyecto que nos lleva a la felicidad, no el otro que nos llevó al endeudamiento, que destruyó a Argentina y que se esconde detrás de frases que hacen que muchas veces la gente se confunda”, esbozó.

En ese marco, Basterra llamó a acompañar a “nuestros dos compañeros”, Ramiro Fernández Patri y Elena García, “para que sean representantes de la voluntad popular del proyecto colectivo y solidario” que, en Formosa, “es el Modelo Formoseño y lo conduce Gildo Insfrán”, concluyó.

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